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Consejos para padres

Dejar el pañal es un paso muy importante en el desarrollo de tu bebé, BabyPants® te acompaña durante este proceso con los mejores consejos para que juntos disfruten cuando llegue el momento de ser un niño grande.

DEJAR EL PAÑAL

Comportamientos raros de los niños (y sus papás)

El entrenamiento para dejar el pañal puede provocar algunas reacciones poco comunes en la familia. Advertencia: contenido escatológico.

Ser la anfitriona de un nuevo ser en este mundo, en este caso de mi marcianita, me ha dejado más de una vez con el ojo cuadrado. En realidad no podemos asumir que ellos saben nada de este planeta, pero nada nada. Están en modo “descubrir”, no hay bueno ni malo, feo ni bonito, solo un montón de instinto y ganas de aprender.

Por otro lado, he encontrado que la maternidad  ha sido un viaje sorprendente por facetas inexploradas de mi personalidad. En mi esfuerzo por llevar de la mano a Marciana enseñándole las reglas de este mundo al que yo la traje, he incurrido en ciertas conductas bastante extrañas también.

Ninguna experiencia ha sido tan confrontante y a la vez reveladora para mí como el entrenamiento para dejar el pañal. Con el fin de que otras mamás no se sorprendan cuando observen estos comportamientos en sus cachorros o en sí mismas, los enlisto a continuación:

Niños

  1. Observar su popó: Marciana gusta de evaluar sus popós de cada día. Las clasifica por color, tamaño y forma, e incluso hace comentarios como: “Esa popó tiene forma de flor porque amo la naturaleza”. Ni hablar de la emoción que sintió cuando vio que de su pequeño cuerpecito salió una gran popó color verde fosforescente (aún no sé qué comió ese día, pero juro que era de ese color).

  2. Jugar con su popó: Es real, la primera vez que Marciana usó su nica por sí misma decidió que su excremento era buen material para amasar, amoldar y embarrar. 

  3. Sufrir por tirar su popó: Mi hija se apegó tanto a los desechos de su cuerpo, que a veces era un drama cuando los tiraba al excusado. No me dejaba jalarle, tenía que hacerlo después, cuando ella salía del baño. Al escuchar el “sush” del escusado, Marciana emitía un grito desconsolado.

Papás 

  1. Perder el asco a todo: Solía ser de las que tenía arcadas con solo ver un caracol. Esos días pasaron. Hoy puedo soportar tallar un pantalón lleno de ya saben qué, y soportar el olor estóicamente. Simplemente te desensibilizas.

  2. Obsesionarse: Conozco las popós de mi hija como la palma de mi mano. He llegado a sorprenderme por lo que su cuerpo desecha y lo que deja entero. Sé cuántas veces y a qué hora suele ir al baño, y también la textura y color de su popó. A veces saco el tema con otras mamás, algunas me entienden perfectamente y compartimos puntos de vista.

  3. Celebrar las popós y pipís de tu hijo: He inventado canciones y porras dedicadas a las popós de mi hija. La familia entera se ha reunido en el baño para entonarlas, claro, con la foto correspondiente.

  4.  

Ahora ya lo sabes ¡no estás sola!

Lucy, mamá de Mariana

 

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